Estaba yo hace unas semanas navegando por youtube en busca de un storytime que me ayudara a pasar el amargo trago de tener que lavar trastes cuando, de repente (y miren qué maravilloso es el algoritmo de youtube que sabe qué tipo de contenido me va a dejar pensando), di con un video bastante peculiar. Se trataba de una reconocida actriz porno española contando su experiencia sobre el famoso "poliamor". Era la primera vez que escuchaba el término, y aunque por su etimología fue fácil deducir de qué podría ir el asunto, decidí reproducir el video para ver con qué tipo de piedras preciosas me encontraba 😵.
No fue nada del otro mundo, sólo una persona cuyas habilidades de exposición eran lo suficientemente buenas como para convencer a cualquier incauto de que la idea de involucrarse sentimentalmente con varias personas al mismo tiempo es el nuevo canon del lifestyle del siglo XXI. Sin embargo, no es la extrema relajación moral detrás de todo esto lo que me preocupó y me motivó a escribir, sino la influencia cada vez más palpable de la cultura del consumo y descarte sobre nosotros: una generación que vive jactándose de su irreverencia y pragmatismo, pero que cede a la primera novedad sin cuestionarla tanto como cuestiona otras cosas. Zigmunt Bauman (2003) encapsula muy bien esto en el prólogo de "Amor Líquido":
(...) Dicen que su deseo, su pasión, su propósito o su sueño es “relacionarse”. Pero, en realidad, ¿no están más bien preocupados por impedir que sus relaciones se cristalicen y se cuajen? ¿Buscan realmente relaciones sostenidas, tal como dicen, o desean más que nada que esas relaciones sean ligeras y laxas, siguiendo el patrón de Richard Baxter, según el cual se supone que las riquezas deben “descansar sobre los hombros como un abrigo liviano” para poder “deshacerse de ellas en cualquier momento”? En definitiva, ¿qué clase de consejo están buscando verdaderamente? ¿Cómo anudar la relación o cómo –por si acaso– deshacerla sin perjuicio y sin cargos de conciencia?
Si prestaron atención a la letra de las dos canciones que les recomendé al principio, se vuelve evidente en qué se relaciona el interés de la gente joven por el poliamor y la creciente despreocupación por la integridad emocional de la otra persona. Intentamos parcharlo todo alegando a las mejores intenciones y supuesta confianza y libertad como ejes, cuando lo que hacemos en realidad es tirarle una pelota invisible al otro de manera que si algo sale mal, la culpa está en los que aceptaron -porque estaban conscientes de lo que podía suceder- y no en nuestro empecinado deseo de querer experimentarlo todo como sea y cueste lo que cueste.
¿18 y "nada"?
Entonces llega Juanita o Juanito -porque les pasa a hombres y mujeres- todo inocente e inexperimentado a la U, se junta con los nuevos señores amigos y decide que necesita vivirlo todo, hacerse "hombre", hacerse "mujer", agarrar experiencia porque no vaya a ser que luego le vean la cara o lo/la desprecien porque tiene 17, 18 o 19 años y no ha "hecho nada" o no es lo suficientemente "aventado/a". O peor aún, porque cree que tiene algo que probarse a sí mismo/a. Y comienza una inútil carrera por quién obtiene más; no se los dicen pero lo perciben por todas partes y comienza a volverse una necesidad, no la necesidad de alguien, sino la necesidad de más.
No obstante, lo que Juanita y Juanito desconocen es que el amor y las relaciones no son el chicle de novedoso sabor que puedes masticar y desechar. Desconocen que su actitud puede derivar en muchos tipos de situaciones decepcionantes y destructivas, y sobre todo desconocen terriblemente que aquella inocencia que todo el mundo pretende decirles que no sirve para nada, en realidad es una bella realidad que sólo la personas indicadas van a valorar como se debe. Y, como siempre, para encontrarlas deben ser valientes y salir de la mediocridad del círculo que los rodea.
¿Qué hacer ahora?
Yo en lo personal ya no hablo sobre mi vida sentimental💔 y no porque sea algo de lo que tenga que avergonzarme, sino porque no es el tipo de información que la gente necesite para entablar una relación amistosa conmigo. Sucede a veces, en el caso de las mujeres, que hay algunos hombres que comienzan a vernos como ''ganado'', simple carne fresquita en venta (suele pasar cuando se enteran que nunca han tenido novio o dado su primer beso), y en el caso de los chicos, las nuevas amistades -en su ignorancia- podrían conducirlos a hacer cosas que haga que chicas con potencial interés en ellos, lo pierdan por completo; no por lo que hicieron, sino por la falta de personalidad que los llevó a ceder sin pensárselo mucho.
Cabe preguntarse siempre cuáles son nuestras intenciones. ¿Creemos, en nuestro corazón, que esa persona vale la pena conocer o vamos a aprovecharnos el uno al otro y luego pretender que significó algo más? y si no nos importa, ¿por qué no nos importa?
Yo sé que es difícil, es durísimo, porque prácticamente lo llevamos escrito en el ADN🤒, pero tenemos la capacidad de pensar y tenemos voluntad. Voluntad de decidir qué es lo que queremos en base a nuestro sistema de valores. Voluntad de no querer que otra persona sufra innecesariamente por capricho nuestro. Queridos lectores que se mantienen en el silencio del anonimato, si están pasando por una situación similar, esfuércense y sean valientes. Hay muchas personas, pero sobre todo hay Alguien que no quiere que suframos de manera inútil.
Los invito a dejar un comentario. No tiene que ser largo, sólo una señal de que están ahí (aunque sé que lo están ;) ).
Doce años es un tiempo relativo: nos conocemos muy bien a la otra; y, sin embargo, aún no terminamos de limar nuestras asperezas. A pesar de todo, quiero que sepas que yo también tuve tu edad y, no es hasta ahora que te veo cumplir tu propia docena, que recuerdo lo mucho que me hubiera gustado recibir de regalo las palabras que necesité para enfrentarme a la adolescencia.
Lo primero que voy a pedirte es que a medida que crezca tu belleza, crezca tu juicio: si ha de haber alguien a quien quieras imitar -y, por cualquier circunstancia, no sea mamá o yo-, asegúrate de conocer tanto sus sombras como sus luces, no vaya a ser que te dejes seducir de un espejismo y resultes lastimada por sus vidrios cuando estos se quiebren sobre ti.
Que no te preocupe nunca a cuántos puedes encantar y avergüénzate si te llegas a encontrar contando la cantidad de corazones que, por capricho, quieres capturar. Tú no has nacido para ostentar la vulgaridad de una vida insustancial, y no te detengas nunca a contemplar qué sería de ti si tan solo quizá... pudieras dejarte llevar por una corriente que no avanza sino en sentido espiral.
Mira que en tu camino habrá personas como tú y también personas que traten de llevarte por el sendero que ellos consideran correcto. Abre tus ojos y limpia tus oídos: en lugar de tratar con desdén a quienes no piensen ni ejerzan los mismos valores que tú, aléjate de la manera más silenciosa, y nunca advirtiendo por tu propia boca el honor detrás de tu motivo.
Cuando te encuentres a mitad de la madrugada pensando en las cosas que dijiste y en las cosas que no hiciste, quiero que recuerdes que en realidad nada de eso importa y que la gente no piensa tan mal de ti como tú crees. Los pensamientos que consumen tu mente, controlan tu vida; y lo que controla tu vida no debe ser nada más que el deseo de dar amor a los demás. Pero por favor no lo confundas con "complacer": vivir reprimiéndote en favor ajeno sólo te conducirá a la decepción y a la angustia, pues nadie puede hacerte brillar más que el Amor que llevas dentro.
Ese mismo Amor me lleva a agradecer tu presencia, y asimismo disculparme por las veces en las que parece que no tengo oídos para ti. Nunca ha sido mi intención dejarte de lado, pero cuando crezcas y tengas mi edad comprenderás que este mundo intenta llenarte de distracciones tontas a cada segundo. No lo digo para justificarme, sólo quiero que estés atenta.
También quiero que sepas que ese muchacho por el que ahora te decantas, no es tan grandioso como tú crees: de él es probable que sólo conozcas "juegos de sombras", así que no te dejes fulminar por el tamaño de las ilusiones que haga surgir en ti, porque más adelante, cuando tengas que lidiar con los relieves de la realidad, te darás cuenta de que el amor y la pasión son mucho más corpóreos y pesados de lo que parecen ahora, pero también son mucho más profundos de lo que dicen por ahí.
Aún así, si alguna vez necesitas hablar, yo estaré dispuesta a escuchar.
Querida hermana menor, todo las cosas buenas que hago son para darte un mejor ejemplo a ti. Eres parte de mi motivación y no tienes idea de cuán feliz me hace escucharte tan orgullosa frente a tus amigas aquello que has aprendido de mí: es en esos momentos donde sé que verdaderamente estoy haciendo la cosas bien y que me estoy convirtiendo en aquel lugar en el que podrás apoyarte cuando mamá y papá no estén.
Por siempre,
Tu hermana

¿Eres de los que desconfían de toda persona que conoce en línea? ¿Existen verdaderas pautas para reconocer a un catfish? Cerca de nueve años de anécdotas con personas de todo el mundo me han llevado a identificar puntos claves para saber si la persona con la que estoy hablando efectivamente es quien dice ser (al menos físicamente).
En tiempos de cambio y avance tecnológico, las relaciones amistosas o afectivas en internet ya son parte de nuestra cotidianeidad a tal punto que todos hemos escuchado, al menos una vez en la vida, de alguien que felizmente encontró el amor mientras "aprendía idiomas". Sin embargo, si en el mundo real la gente que conocemos cara a cara puede ser impredecible, mucho más lo es detrás de un seudónimo y una foto.Debes saber que estos puntos sólo te ayudan con la otra persona en lo que su apariencia respecta. En la personalidad es mucho más complejo hallar un patrón que nos garantice que la persona que dice (por ejemplo) "ser honesta" realmente sea honesta. Te doy un ejemplo: yo, Victoria de Guayaquil, puedo distinguir entre grupos sociales de mi ciudad porque conozco cuáles son las actitudes y rasgos de conducta típicos, porque he convivido con ellos gran parte de mi vida. Si tú, querido lector, has vivido en otra ciudad probablemente te pase lo mismo con la gente de esa ciudad. La forma en la que se manifiestan los rasgos culturales es infinita... a menos que concentres todas tus energías en hablar sólo con un grupo de personas de la misma región geográfica (lo que no tendría mucho chiste).
- Foto de perfil DEMASIADO atractiva para el sitio en el que está: Esta es la más básica, la que por instinto debería hacernos sospechar desde el instante en el que te escriba "hola". Una vez supe de un tipo que no sólo engañaba a mujeres, sino a niñas entre 11 y 15 años. Para las niñas utilizaba la foto de un cantante juvenil (no sé quién era el más tonto, porque era un cantante muy conocido) y para las mujeres utilizaba la foto de un doctor brasileño famoso. En la época del Metroflog muchos chicos fueron engañados con la foto de esta chica:

Sí, yo sé que ya la has visto antes. Se llama Mónica Murillo.
Y sigue sucediendo, sólo que ahora existe Tumblr e Instagram y la variedad de fotos de personas atractivas con las que engañarte aumentaron el triple.
Yo les recomiendo que antes que nada, descarguen la foto y busquen coincidencias con google. - Además de la foto, está DESESPERADO por continuar la conversación: No me mal interpretes amigo lector, no es que no seas lo suficientemente interesante o atractivo como para atraer la atención de una persona por internet, pero un catfish SIEMPRE quiere algo de ti y se va a asegurar de conseguirlo, así sea mintiéndote sobre gustos en común. Por eso siempre sospecha si ese alguien mágicamente también está interesado en las mismas cosas que tú (sobre todo si tus datos están públicos o fuiste tú el que lo dijiste primero).
- Tiene un perfil académico/profesional SOBRESALIENTE: Esta va para las personas que tienen mi edad en adelante (18+). Si estás en un sitio de citas/idiomas/penpals/cualquierotraexcusa no confíes tan rápido si además de atractivo, dice tener una carrera exitosa (ej: médico cirujano trabajando para la unicef). No digo que sea imposible, pero siempre pregúntante ¿qué podría hacer aquí si es tan soltero, guapo y exitoso?
- Su perfil de facebook es relativamente nuevo: Es decir que tiene menos de un año creado, no hay publicaciones compartidas, todas fotos las ha subido él/ella y no hay ninguna foto en la que esta persona esté etiquetada o algún comentario de un amigo o familiar que se vea que lo conozca en persona. Todo lo que pruebe que esa persona tiene una vida fuera de la pantalla. Alerta.
- Se pone a la defensiva si le pides más información para verificar que es quien dice ser: se enoja aunque pidas cosas sencillas (fotos, notas de voz, historias de ig o whatsapp). OJO, tampoco es que tengas que pedir la dirección de su casa o sus coordenadas de google maps en la primera conversación.
- Le pides una videollamada y...: sólo excusas. Que no tiene webcam, que se va a acabar "la magia", que le da mucha pereza, que su primito le rompió la cámara, que su mascotita le mordió el teléfono, que por Correa no tiene internet (y vive en JAPÓN). La excusas nunca acaban para un catfish.
- Te bloquea si lo confrotas: el chiste se cuenta solo.
Espero que, más que tips, esto les sirva de recordatorio ante cualquier persona que conozcan por ahí. Como en el mundo real, hay gente BUENA y MALA, pero a diferencia del mundo real, podemos descartarla de nuestro círculo al conocer su comportamiento en línea. En lo personal, me encanta conocer gente de todo el mundo, pero siempre con las medidas de precaución en mente.
Nos leemos en el próximo post.
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| Emma Stone en Easy A (2010) |
Dicen que no tiene que importarte lo que la gente piense de ti, pero también dicen que una imagen dice más que mil palabras... ¿Qué es lo que hay que proyectar, entonces? ¿Cuál es la diferencia entre apariencia y reputación?
Hace un tiempo, me encontré con un artículo empresarial en el que se explicaba por qué las empresas deben cuidar su reputación si quieren aumentar su nivel de ventas. Ahora que la moda y las tendencias en coaching y orientación enfocan al ser humano como YO S.A, es interesante pensar en uno mismo como una empresa que requiere trabajar en su imagen corporativa no solo para ganar credibilidad ante nuestro ojo público (headhunters, si quieres trabajar para una empresa; clientes/consumidores/stakeholders si quieres ser emprendedor; ni hablar si estás pensando en casarte), sino también para obtener resultados productivos en base a la imagen construida.
Meses atrás, vi en youtube un video peculiar, se titulaba algo así como "yo también mandé nudes". El argumento principal era el clásico: "mi cuerpo, mi sexualidad". Revisé los comentarios y me di cuenta que este tipo de contenido es la razón de que haya personas que crean que esforzarse por construir una buena reputación es igual a ser mojigato. APARIENCIA y REPUTACIÓN NO son lo mismo.Incluso la RAE nos lo aclara: apariencia es el "aspecto o parecer exterior de alguien o algo./ Cosa que parece y no es." Mientras que "reputación" es "Opinión o consideración en que se tiene a alguien o algo./Prestigio o estima en que son tenidos alguien o algo."
"Que no te importen los chismes, tú sabes lo que vales"Por el contrario, no es que los chismes/comentarios mal infundados sobre ti lo sean todo, pueden tratarse de calumnias que no te mereces o bien pueden ser afirmaciones sobre algo moralmente cuestionable que sí hiciste; en ninguno de los dos casos, empero, se justifica hablar mal de una persona a sus espaldas... y creo que todos estamos de acuerdo en eso. Sin embargo, actuar como "nos dé la gana" bajo la excusa de que "nadie tiene derecho a opinar" no es la forma más inteligente de manifestarse en contra de los comentarios que restan prestigio a nuestro YO S.A. porque, a largo plazo, al mundo no le importa tu opinión (lo que vendes), sino cómo la expresas (cómo lo vendes).
La reputación está compuesta por 3 elementos
La identidad es el eje principal sobre el que la imagen ante la opinión pública y las buenas relaciones sociales y afectivas encuentran su equilibrio. Los frutos de una buena identidad derivan en estos dos ejes bien equilibrados, pero ninguno de ellos puede prescindir entre sí, están interconectados.
Asimismo, la identidad se desglosa en 3 elementos.
- Filosofía de vida/ ideología/ creencias: Esta es tu "cultura organizacional", y se basa en los valores que rigen tu columna vertebral de decisiones, acciones y paradigmas. Por lo general, lo manifestamos a través de una creencia religiosa, un sistema de valores oriental, sistema de valores éticos o lo que sea que consideremos mantra en nuestra vida. De estos ideales, salen nuestras percepciones de lo que está bien y lo que está mal. Algunas personas prescinden de un sistema en concreto, yo en lo personal prefiero tener un pilar en concreto para no divagar de sistema en sistema según lo que me convenga.
- Conducta: ¿Cuál es tu actitud frente a las circunstancias? La respuesta se encuentra en todo lo que haces DÍA A DÍA, desde la forma en la que saludas al portero de la entrada de tu colegio/universidad/trabajo, hasta la reacción que tienes cuando alguien te hace una propuesta inadecuada. Todo lo que haces cuenta, consciente o inconscientemente.
- Discurso: Aquí se incluye todo lo que sale de tu boca. De ahí que sea tan importante ser coherente no solo entre lo que se dice y se hace, sino también en lo que se dice y lo que de verdad se piensa. Hay personas que son tan brillantes en su discurso que cuando conversas con ellas no puedes evitar estar de acuerdo con todo lo que dicen, y además parecen "coherentes" porque públicamente no han hecho nada que los contradiga; sin embargo de un momento a otro... escándalo legal, acusaciones de terceros e incluso suicidio (en los más extremos casos. Revisen el suicidio de Celia Fuentes y los escándalos de proxenetismo en reinados de belleza venezolanos). ¿Por qué? Porque había una guerra interna entre lo que decían/hacían y lo que pensaban (he aquí las apariencias).
Haber subestimado la reputación y haberla vinculado erradamente con connotaciones negativas, nos ha impedido ver el alcance real del impacto que nuestra imagen (ya sabemos que no es sólo lo físico) tiene sobre las personas que, un par de años más tarde, llamaremos contactos/clientes/jefes; a fortuna de algunos e infortunio de otros, el colegio/universidad ACABA y lo que hayas construido se quedará en la memoria de tus ex compañeros para siempre, a menos -claro- que llegues a hacer con tu vida algo de gran impacto como para reescribir todo lo anterior. Me arriesgo a suponer que la mayoría de nosotros aspiramos a esto último.
Nos leemos en el próximo post.
Nuevo año y no saben lo contenta que estoy por estar de vuelta en mis andanzas (y por 'andanzas' me refiero a hacer público en este blog gran parte de mis pensamientos diarios). Espero no olvidar mis metas este año -por lo menos hasta marzo.
Como ya leyeron en el título de esta entrada, hoy hablaremos sobre algo que -al menos yo- no considero ni bueno ni malo: ir de fiesta. Quería tocar el tema desde el año pasado, pero no lograba encontrar el enfoque apropiado, y ahora que he vivido un par de experiencias más, he decidido plasmarlas para ustedes mediante... consejos(?). Sin embargo, he querido hacerlo de una forma peculiar y no simplemente decir "no beban, no se droguen: se mueren sus neuronas", así que veamos cómo nos va.
Frases como "no voy a fiestas porque prefiero leer/ me parece una pérdida de tiempo" o "las fiestas no tienen nada de malo/ es un momento de diversión" las hemos escuchado todos; la literatura y el cine se han encargado de volverlas cliché de sus respectivos estereotipos y ya no podemos evitar pensar (de manera culpable) que la 'niña inteligente' del salón odia las fiestas o que la 'niña fiestera' jamás abre un libro. Por experiencia, ya sabemos que esto es tan anticuado como falso; aún así, tales estereotipos han contribuido a la concepción de dos posturas generales: a favor o en contra. Independientemente de lo que cada una argumente y sus respectivas motivaciones para hacerlo, no estamos aquí para adoptar un extremo sino para repasar de manera objetiva ciertos aspectos que yo considero esenciales para poder disfrutar de una celebración con los pies bien puestos sobre la tierra, con ventajas incluso a largo plazo.
1. Poder y control
Puede sonar pretencioso, pero me interesa que lo recuerden así. Hace unos meses conocí el caso de una chica cuyas fotos y videos de una fiesta en la que había estado ebria fueron publicadas por nada más y nada menos que su propio
2. Relación proporcional de tiempo
El tiempo es otro factor importante por el cual pueden formarse ideas equivocadas. ¿Recuerdan el ejemplo de la chica lista y la chica fiestera? Esto sucede porque se piensa que ninguna puede distribuir bien su tiempo en ambas cosas -es parte del estereotipo. Para evitarlo, la relación debe ser casi directamente proporcional; es decir, la cantidad de horas de fiesta asistidas debe casi igual a la cantidad de horas invertidas en cultura y autoconocimiento. Para ello, el colegio o la universidad no son suficiente porque toda la gente normal ya hace eso, incluso la gente vaga.
Para autodenominarse "equilibrada/o" hace falta más que solo tener un bonito promedio en el papel, hace falta buscar algo más, desarrollar las propias ideas, idear el proyecto de sus vidas (literal y figurativamente hablando), tratar de encontrar qué es lo que quieren de la vida, ver películas interesantes, y si no saben por donde empezar entonces LEAN, LEAN DE TODO. Háganlo hasta que se sientan inspiradas/os a buscar su propia historia (pero por favor, no empiecen con la sección romántica de Wattpad). Muchas personas que asisten con regularidad a fiestas son académicamente brillantes, pero hasta ahí. No hacen nada más, créanme. Nada fuera de lo común. Si de verdad se quiere marcar la diferencia se debe ser completo, y para empezar, la distribución del tiempo es importante. Mientras más horas de fiesta querramos tener, mayor deben ser las horas de cultivo personal. Y si tenemos sueños, seremos menos propensos a desarrollar adicción por el festejo.
3. NO al vómito emocional
Escríbanlo o tráguenlo. Antes o después de la fiesta, pero no durante. Esta última me parece la pauta más importante y creo que ya pueden ver a qué me refiero. 'Vómito emocional' es degenerar el sano concepto que alguna vez encerró la palabra 'fiesta', llevando nuestros traumas a la pista de baile para olvidarlos con alcohol. No es algo sobre lo que todos tengan control (me refiero a las emociones), y es por eso que ahora se ve que todas las fiestas quieren ser una parodia sin gracia de Skins.
Ahogar las emociones cada tanto en fiestas va a acostumbrarte a un patrón de conducta nocivo para su psique emocional, esto se debe a que al reducir las oportunidades para tener una conversación (tener silencio) contigo misma/o comienzas a acumular sentimientos negativos; además, el ambiente de una fiesta es una alternativa de escape fácil para quienes pretenden huir de situaciones traumáticas porque no es lugar para pensar en uno mismo, sino para darse y unirse a la celebración colectiva. Por esta razón, si tienes problemas emocionales, no es recomendable que utilices las fiestas como excusa para 'desahogar' algo que no puede ser liberado en medio del ruido y la multitud, porque estarás estropeando tu salud mental.
Lo más importante de estas pequeñas sugerencias es que comprendan que no se trata de mirar con desdén a aquellos que celebran a su manera ni pecar de pseudo intelectual por alegar al amor por la lectura (porque si en verdad eres lector, una fiesta al año no te hace daño). Por supuesto, tampoco censuremos a quienes en efecto no disfrutan de estos momentos; no obstante, si les gustan las fiestas pero han tenido miedo a ser encasillados en un estereotipo, entonces espero haberlos ayudado un poquito. Me encantaría escuchar sus comentarios y experiencias. Nos leemos en la próxima entrada.
Los datos psicológicos los he obtenido del libro Inteligencia Emocional de Daniel Goleman y del sitio web https://lamenteesmaravillosa.com/
No es lo que parece. En serio. Con ese título melancólico no pretendo hablar de romance, hoy no tengo intenciones de incluir relaciones amorosas en mi monólogo pseudo reflexivo de domingo por la tarde. Hoy quiero hablarle a todos, y quiero hacerlo de la manera más clara posible -o al menos bajo mis propias instancias-.
Hablemos de quemar páginas, pero no nos limitemos al sentido sobre explotado que le han atribuido los medios masivos de comunicación, sino en el sentido de ver nuestra vida como un libro que cada día tiene una página menos... y no, las páginas no representan cada día vivido: representan lo que tenemos en el presente. Dado que vivimos en el presente, la ceniza producto de cada hoja incinerada representa nuestros recuerdos, y al igual que en la naturaleza, estos también son capaces de esparcirse con el tiempo. ¿No es una bonita analogía?
Hay un lugar específico al que quiero llegar con esta metáfora y no tiene nada que ver con vivir cada día como si fuera el último... o tal vez sí. Al hablar de quemar momentos importantes, me refiero a quemar nuestra juventud. Sí, ese dulce, ese amor, esa sensación de inmortalidad; aquella etapa que no vuelve y que cuando vuelve lo hace en forma de ceniza para recordarnos la efervescencia del tiempo y la futilidad de los afanes diarios. Sucede que ahora más que nunca me doy cuenta de cómo existen personas con la necesidad de quemar páginas de recuerdos, de crecer rápido y no dejar rastro. Combinan su mala percepción de lo que deben ser la bases de la juventud y viven impulsados por sus deseos de huir. No los culpo, hay mucho de qué huir en este mundo. Pero, ¿por qué tratamos de huirle a la juventud tratando de correr hacia la adultez?
No se preocupen por la respuesta, es sólo una pregunta retórica.
Existen tantos lugares a dónde correr, pero insisten (me incluyo a veces) en idealizar la adultez, aunque no todos: algunos idealizan personas, algunos se aferran a amores frustrados, algunos tratan en vano de construir castillitos de arena de logros académicos sacrificando tiempo valioso con los suyos (tiempo que NO vuelve) y otros -en las mejores circunstancias- tratan de refugiarse en amistades lejanas, en relaciones codificadas y cartas anónimas. Luego, cuando estas cosas los cansan, toman la postura de qué-me-importa y en un arrebato de insensatez lo echan todo al fuego... tiempo, valores, escrúpulos, las consecuencias que tendrán sus actos sobre aquellos que los aman, su pudor, e incluso aquello que sí les importa pero que sólo percibirán cuando no sea más que polvo esparcido.
Quemar y huir... y a veces no huir pero quedarse peor. Dejar que las cenizas se queden sobre tu cabeza y apestar a humo hasta la adultez. Quemamos todo porque nos da una excusa para huir, para deshacernos de todo, nos ayuda a convencernos de que nunca sucedió, porque es más sencillo que aprender a vivir hasta la última oración de la página... porque es más sencillo que aceptar que no queremos leer hasta el final.
Yo no sé si sea por miedo, pero sé que más miedo me da vivir así: destrozando a fuego lento todo lo que la Vida me permite tener ahora sin detenerme a leer entre líneas. Yo quisiera -tanto para ustedes como para mí- ser lo suficientemente valiente y aceptar el hecho de que no importa qué tan lúgubres o apasionantes parezcan las líneas de hoy, sino que lo importante es cómo interpreto esas páginas incluso si sólo parecen contener ideas descabelladas, y si no, en el más extremo de los casos, arrancarla y volverla origami, pero no destruirla como si de alguna manera pudiéramos quemar también las cenizas que dejará. Me dirán que no he tenido páginas suficientes para sacar una conclusión, y la verdad es que no creo que nadie las tenga jamás; mas pienso que en eso consiste "el arte de vivir", no en angustiarnos y huir de las asperezas del presente, sino en aprender a leer su contexto, analizar entre líneas y no inferir finales apocalípticos.
...y bueno, si te cansas de lo que lees, comienza a escribir ;)
Hablemos de quemar páginas, pero no nos limitemos al sentido sobre explotado que le han atribuido los medios masivos de comunicación, sino en el sentido de ver nuestra vida como un libro que cada día tiene una página menos... y no, las páginas no representan cada día vivido: representan lo que tenemos en el presente. Dado que vivimos en el presente, la ceniza producto de cada hoja incinerada representa nuestros recuerdos, y al igual que en la naturaleza, estos también son capaces de esparcirse con el tiempo. ¿No es una bonita analogía?
Hay un lugar específico al que quiero llegar con esta metáfora y no tiene nada que ver con vivir cada día como si fuera el último... o tal vez sí. Al hablar de quemar momentos importantes, me refiero a quemar nuestra juventud. Sí, ese dulce, ese amor, esa sensación de inmortalidad; aquella etapa que no vuelve y que cuando vuelve lo hace en forma de ceniza para recordarnos la efervescencia del tiempo y la futilidad de los afanes diarios. Sucede que ahora más que nunca me doy cuenta de cómo existen personas con la necesidad de quemar páginas de recuerdos, de crecer rápido y no dejar rastro. Combinan su mala percepción de lo que deben ser la bases de la juventud y viven impulsados por sus deseos de huir. No los culpo, hay mucho de qué huir en este mundo. Pero, ¿por qué tratamos de huirle a la juventud tratando de correr hacia la adultez?
No se preocupen por la respuesta, es sólo una pregunta retórica.
Existen tantos lugares a dónde correr, pero insisten (me incluyo a veces) en idealizar la adultez, aunque no todos: algunos idealizan personas, algunos se aferran a amores frustrados, algunos tratan en vano de construir castillitos de arena de logros académicos sacrificando tiempo valioso con los suyos (tiempo que NO vuelve) y otros -en las mejores circunstancias- tratan de refugiarse en amistades lejanas, en relaciones codificadas y cartas anónimas. Luego, cuando estas cosas los cansan, toman la postura de qué-me-importa y en un arrebato de insensatez lo echan todo al fuego... tiempo, valores, escrúpulos, las consecuencias que tendrán sus actos sobre aquellos que los aman, su pudor, e incluso aquello que sí les importa pero que sólo percibirán cuando no sea más que polvo esparcido.
Quemar y huir... y a veces no huir pero quedarse peor. Dejar que las cenizas se queden sobre tu cabeza y apestar a humo hasta la adultez. Quemamos todo porque nos da una excusa para huir, para deshacernos de todo, nos ayuda a convencernos de que nunca sucedió, porque es más sencillo que aprender a vivir hasta la última oración de la página... porque es más sencillo que aceptar que no queremos leer hasta el final.
Yo no sé si sea por miedo, pero sé que más miedo me da vivir así: destrozando a fuego lento todo lo que la Vida me permite tener ahora sin detenerme a leer entre líneas. Yo quisiera -tanto para ustedes como para mí- ser lo suficientemente valiente y aceptar el hecho de que no importa qué tan lúgubres o apasionantes parezcan las líneas de hoy, sino que lo importante es cómo interpreto esas páginas incluso si sólo parecen contener ideas descabelladas, y si no, en el más extremo de los casos, arrancarla y volverla origami, pero no destruirla como si de alguna manera pudiéramos quemar también las cenizas que dejará. Me dirán que no he tenido páginas suficientes para sacar una conclusión, y la verdad es que no creo que nadie las tenga jamás; mas pienso que en eso consiste "el arte de vivir", no en angustiarnos y huir de las asperezas del presente, sino en aprender a leer su contexto, analizar entre líneas y no inferir finales apocalípticos.
...y bueno, si te cansas de lo que lees, comienza a escribir ;)

Antes de escribir esta entrada me encontraba un poco dubitativa debido a su contenido, y es que ya saben, el paradigma alrededor de los famosos "estudiantes BI" dicta que nosotros "nunca descansamos"...y aunque es casi verdad, es precisamente este intransigente modo de trabajo lo que -más que nunca- me ha hecho aprender a la fuerza el verdadero sentido de auto-valorarse y cómo esto está estrechamente ligado al descanso. Sí niñas, esa palabra vetada del vocabulario adolescente.
La idea para esta entrada me surgió (como siempre) de una situación real. Hace un par de semanas mientras estaba conversando con X persona, el tema de conversación se desvió hacia una fiesta próxima en esos días. Yo ya había decidido no ir porque quería dedicar ese viernes a descansar, así que se dio la oportunidad de decírselo, a lo que dicha persona me respondió con un sorprendido y casi incrédulo "¿Es en serio?". Sí era en serio, mi intención no era creerme moralmente superior sólo por no ir, de verdad esta cansada. El asunto concluyó, pero me quedé pensando en que no era la primera vez que recibía una reacción así, de tal manera que quise escribir esta entrada para profundizar un poquito más en las razones por las que considero que el descanso es prioritario si queremos aprender a autovalorarnos.
La idea para esta entrada me surgió (como siempre) de una situación real. Hace un par de semanas mientras estaba conversando con X persona, el tema de conversación se desvió hacia una fiesta próxima en esos días. Yo ya había decidido no ir porque quería dedicar ese viernes a descansar, así que se dio la oportunidad de decírselo, a lo que dicha persona me respondió con un sorprendido y casi incrédulo "¿Es en serio?". Sí era en serio, mi intención no era creerme moralmente superior sólo por no ir, de verdad esta cansada. El asunto concluyó, pero me quedé pensando en que no era la primera vez que recibía una reacción así, de tal manera que quise escribir esta entrada para profundizar un poquito más en las razones por las que considero que el descanso es prioritario si queremos aprender a autovalorarnos.
Cuando me refiero al término autovaloración no me estoy refiriendo al mero ámbito de la autoestima, esta palabra va mucho más allá y aunque tiene mucho que ver con nuestra relación con nosotros mismos, en realidad tiene que ver también con la forma en la que nos evaluamos y concebimos. ¿Qué tiene que ver con el descanso?... verán, una persona fuera de poseer intelecto también posee físico, es decir que biológicamente poseemos un cerebro cuyas facultades mentales deben ser cuidadas a través de acciones concretas. Ustedes dirán: "y por eso leo hasta tarde" o "y por eso estudio hasta fatigarme" pero de poco o nada sirve esto si no se toma en cuenta que el cerebro es un órgano que también necesita reposo... y más de lo que creen. Sin embargo, no quiero darles una cátreda sobre la importancia -científicamente comprobada- de descansar lo suficiente con el simple objetivo de que manden a volar todo y decidan dormir temprano cueste lo que cueste, en realidad como estudiante de último año estoy consciente de que eso no se puede la mayoría del tiempo así que lo que pretendo es que entiendan que lo primordial en nuestro descanso es elegir bien en qué queremos aprovechar ese espacio de tal manera que logremos tener nuestra mente lo suficientemente despejada y activa como para empezar a autovalorarnos en el amplio sentido de la palabra.
¿En qué consiste esta autovaloración?
De manera sencilla, autovalorarse es darse valor. No soy psicóloga, esto se los contaré desde mi experiencia personal y mi trato con diferentes personas. Así que trataré de enseñarles lo que yo considero que nos ayuda a darnos valor de manera inteligente. Como ya les mencioné, al descansar permitimos que nuestro cerebro repose y se renueve de energías. Esa capacidad para trabajar que logremos recuperar podríamos emplearla en:
- Lecturas CORTAS pero ENRIQUECEDORAS. Nada de saturarse tratando de engullir información innecesaria, eso no permite a tu cerebro generar ideas concretas. Te dará temas de conversación.
- Tiempo a solas. Apaga el WiFi y la música por un momento (no te vas a morir). Ten una conversación contigo mismo... y no, no sólo lo hagas mientras te duchas. Sólo 10 minutos por reloj. No es necesario que pienses en algo en particular. Te ayudará a convertir la reflexión de un hábito.
- Dale tiempo a tu familia. Esta puede no ser fácil para todos, pero considera que nunca está de más dedicarle una noche de películas a tus hermanos o a mamá y papá, incluso si no tienes una relación perfecta con ellos. Te ayudará a ser tolerante.
Quererse a uno mismo y dedicarse tiempo libre en la adolescencia no consiste solamente en salir de fiesta o pasar de reunión social en reunión social -que NO está mal-, pero hay que ver más allá y saber que nuestra vida no gira sólo en torno a estudios y vida social, existe una infinidad de formas inteligentes de darnos valor como seres humanos, y todo debe ir de la mano: el aspecto biológico (cerebro y cómo lo cuidamos) y el aspecto intelectual y emocional (lo que hacemos con la capacidad de nuestro cerebro con respecto a nosotros mismos y los demás). No vale la pena afanarse acumulando actividades en nuestro horario si al final del día nos dejan demasiado cansados como para echar una mirada interior.
Sin más verborrea maternal, espero haber resumido de forma eficiente lo que el descanso puede significar para un adolescente, pero sobre todas las cosas espero haberlos ayudado un poco a ampliar su visión de las cosas. No son ideas extraordinarias, muchos de ustedes ya han de haber estado conscientes de esto, sin embargo sé que nunca estará de más el consejo de una amiga que nos lo recuerde.
Espero sus comentarios y opiniones al respecto, ¿qué opinan de este nuevo concepto?
Well well, llevaba mucho tiempo queriendo escribir esta entrada, pues es uno de mis temas de conversación favoritos tanto por experiencia como por conocimiento general, y la verdad es que, aunque siempre estoy dispuesta a conversar y compartir con cualquiera acerca de lo fabuloso que puede resultar conocer a alguien por el medio de la tecnología, muchos (por no decir la mayoría) de mis amigos, compañeros y conocidos resultan un poco reacios al principio cuando les comento la posibilidad de conocer a alguien (siendo lo suficientemente prudente) y entablar una relación amistosa con él/ella por internet; y es que parece que, aún estando en la cumbre del auge tecnológico, los prejuicios creados por distintos medios comunicativos como televisión, noticiarios, novelas (ej: series de criminalística como "Web of lies") entre otros tantos han sobre cohibido a muchas personas a las que en el fondo sí les gustaría pasar por esta experiencia. Es por esta razón que he decidido contarles un poquito de mi experiencia y a la par darles pequeñas recomendaciones con el objetivo de procurarles evitar perder el tiempo dentro de lo que más se pueda.
Desde pequeña (9-13 años) fui muy entusiasta
Por esta razón, no volví a insertarme a la sociedad virtual hasta que tuve 15 y me comencé a interesar por redes de videoconferencia aleatoria tipo Omegle y Chatroulette (por favor alguien vaya al pasado y repréndame), pero no tardé en darme cuenta de que esa es -probablemente- una de las peores formas de tratar de conocer a gente de manera sana, pues la mayoría de las personas que acuden a estos sitios lo hacen por razones de trolling o sexting, y a menos que estés interesado en una de estas dos no te lo recomiendo en lo personal. De esta manera, estuve alejada de las conexiones online hasta que una app me llamó la atención hace más de 1 año, actualmente ya no funciona pero en las vacaciones para entrar a mi segundo año de preparatoria, hablé con mucha gente y pese a que hoy me arrepiento de haber perdido tanto tiempo con gente con la que nunca más volví a hablar, puedo decir que en base a esa experiencia me tocó aprender que no puedes abarcar con todos y que no se pueden tener demasiados amigos al mismo tiempo sin descuidar y dar preferencia a unos y a otros no. Si algo sé, es que las personas merecen tiempo y atención, por lo que si estás buscando forjar un vínculo sólido lo más recomendable es que elijas a una sola persona, tal vez dos o tres más pero mientras menos sean mejor. Recuerda que no se trata de cantidad sino de calidad, y en internet, aunque pueda parecer diferente, la verdad es que cuando de relaciones se trata no hay mucha diferencia con la realidad.Así fue como conocí a mi amigo Carter de Estados Unidos, quien me lleva un año de diferencia, lo conocí mediante una aplicación para adolescentes, pero nos caímos bien desde la primera plática, pues nos dimos cuenta de que nuestra forma de pensar coincidía en los pilares fundamentales; así, hablando ocasionalmente fuimos añadiéndonos en diferentes redes hasta que finalmente contactamos por facebook. Hace poco cumplimos 1 año de amistad por internet, y aunque no tocamos temas muy personales en nuestras conversaciones -puesto que ambos aún nos consideramos relativamente extraños- poco a poco he ido conociendo detalles de su vida, sobre todo también por los múltiples comentarios de familiares en su perfil.
Esto es todo por esta entrada amigos, sé que me extendí un poco pero la verdad es que aún tengo muchas anécdotas por contar y preferiría dedicarles otra entrada más adelante. Estén pendientes por el próximo post.




